Bosque de nubes altas
Los efectos del calentamiento global se hacen sentir en el comportamiento de El Yunque.
Por Gerardo E. Alvarado León / galvarado@elnuevodia.com
A 3,200 pies sobre el nivel del mar parecería imposible que se sintieran los efectos del calentamiento global.
Sin embargo, hace años que las nubes del Bosque Nacional del Caribe, El Yunque, dejaron de ser las mismas, tanto por causas naturales como antropogénicas (causadas por el hombre).

Dicha información salió a relucir ayer durante una visita guiada al bosque tropical en la que un grupo de científicos expuso que, aunque el cambio registrado no es de grandes proporciones, es motivo de preocupación y acción.
“Los más jóvenes tienen hambre de saber y entender qué es lo que está pasando con el ambiente en Puerto Rico. Ésta es una oportunidad para que entren en contacto con la naturaleza”.
Ariel Lugo,
director del Instituto Internacional de Dasonomía Tropical
El director del Instituto Internacional de Dasonomía Tropical, Ariel Lugo, indicó que la dirección de los vientos, el desparrame urbano en los alrededores y el aumento en las concentraciones de dióxido de carbono, son los principales responsables de que las nubes estén más altas y traigan menos lluvia.

“El Yunque está rodeado de desarrollo (urbano), lo que hace que cambie el clima porque suben las temperaturas. La topografía también afecta. Ya la temperatura es un poco más alta en la cima de esta montaña”, expresó Lugo.

El científico agregó que las actividades humanas consecuentes del desparrame son las que producen el alza en las concentraciones de dióxido de carbono; uno de los gases de efecto invernadero. “El nivel actual es 480 partes por millón y antes era 300”, dijo.
Lugo expuso que el nivel de lluvia en la Isla está bajando a razón de un milímetro al año, según otros estudios de la Universidad de Puerto Rico (UPR).
No obstante, aunque hay información desde hace más 100 años sobre investigaciones en el bosque, el experto aseguró “que todavía es muy prematuro” para hacer predicciones sobre posibles efectos más severos al ecosistema.

El estudiante de química en la UPR en Río Piedras, Gabriel Reyes, es uno de los científicos destacados en El Yunque. “Aquí hacemos una caracterización química de las nubes y la lluvia. Hacemos análisis de carbono orgánico, nivel de acidez y conductividad”, dijo.
Reyes manifestó que la calidad de las nubes varía según la procedencia del viento. Específicamente indicó que la calidad es peor cuando provienen de los frente fríos de Estados Unidos; uno de los países más contaminantes.
El polvo del desierto de Sahara y las cenizas del volcán Soufriere también afectan la condición del viento, alegó.
Un grupo de estudiantes de escuela intermedia, superior y universidad tuvieron la oportunidad de visitar algunas de las estaciones de investigación ubicadas en El Yunque, que por lo general no están abiertas al público general.
Después de escuchar las medidas de seguridad, la expedición se detuvo en Palo Colorado, a 1,800 pies de altura y hábitat de la cotorra puertorriqueña, entre otras especies nativas.
La segunda parada fue en Pico del Este o Bosque Enano, a 3,000 pies de altura. Aquí el viento, las nubes y la lluvia hacen que los árboles crezcan sólo hasta 15 pies. “Es el ambiente más extremo de Puerto Rico”, dijo Lugo.
Ayer también se reconoció la labor de Tamara Pérez Hernández, Zoralis Pérez González y Lee S. Vega, los tres alumnos que ganaron en el certamen literario que realizó el Instituto.
Vía El Nuevo Día
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