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Un mar de oportunidades renovables

Por: Mariana Muñiz Lara
De: www.vocero.com
Publicado: 30 de junio de 2008

Las alternativas de energía renovable más conocidas son la solar y la eólica, pero, además del sol y el viento, hay otro recurso rodeando a Puerto Rico que podría proveer electricidad: el agua, tanto a través de la fuerza de las olas o el cambio de temperatura en el océano como con las represas hidroeléctricas.

El profesor de Ingeniería Química de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Mayagüez (RUM), José Colucci, señaló que la costa Norte de la Isla tiene un oleaje alto y con buena frecuencia para producir energía, pero tienen que estudiarse aún los efectos ecológicos que tendría un sistema de energía en el área, así como si afectaría actividades como la pesca y el “surfing”. Indicó que para analizar la viabilidad de este proyecto, que se lleva a cabo en países como Inglaterra y estados como Oregon, se estarán colocando unas boyas que medirán la capacidad y el potencial del oleaje.

Asimismo, Colucci explicó que el caudal de los ríos en Puerto Rico es pequeño para considerarse producir energía a gran escala con la fuerza de la corriente, pero se pueden colocar turbinas para uso personal en fincas por las que crucen los ríos, siempre que se cuente con el permiso del Departamento de Recursos Naturales y se haya probado que no afecta aguas abajo.

Por su parte, el ingeniero Gerardo Cosme, de la empresa local Solartek, señaló que en Puerto Rico se han realizado estudios que indican que el área de Punta Tuna, en el Sureste, es un punto ideal para operar un sistema de energía oceanotermal, ya que tiene suficiente profundidad –unos 3,000 pies bajo el agua- a sólo dos millas de la tierra. Este sistema, que se coloca a más de 2,000 pies de profundidad, trabaja con las diferencias de temperatura en el océano, convirtiendo en electricidad la energía que produce el cambio entre las aguas cálidas de la superficie del mar y las frías de las profundidades. Cosme explicó que el ciclo de refrigeración con amoniaco que crea la fuerza para mover la turbina se logra instalando unas máquinas donde el agua de la superficie calienta el amoniaco hasta convertirlo en un gas que luego baja a un condensador donde el agua fría lo convierte otra vez en líquido para continuar el proceso. Un cable submarino transporta la electricidad generada.

Según Cosme, esta tecnología, conocida como OTEC, por sus siglas en inglés, no ha sido utilizada en la Isla, porque requiere una inversión de capital grande y los materiales de construcción que aguantan la hostilidad marina son difíciles de conseguir. Añadió que la energía oceanotermal, que se está utilizando en Hawai, sólo es viable para proyectos de producción a gran escala, y que el que se está estudiando podría generar energía comparable a la que brindan varias de las plantas de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) combinadas.

Jorge Rodríguez, director ejecutivo de la AEE, informó que están analizando la viabilidad de un proyecto de energía oceanotermal en la costa entre Maunabo y Yabucoa, que proveería 75 megavatios de energía, con una fuente constante y renovable.

De otro lado, el presidente de la Unión de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego (UTIER), Ricardo Santos, señaló que una opción para reducir los costos de energía de la Autoridad es rehabilitar las plantas hidroeléctricas que están abandonadas. Éstas producían un 2% de la energía del país y actualmente colaboran con menos del 1%. Santos considera que, rehabilitando los abastos de agua y utilizando las tecnología actuales, pueden llegar a producir un 4% de la demanda. “Esta energía es muy barata”.

¿Energía y agua potable?

Otro servicio básico por el cual el precio ha experimentado fuertes alzas es el agua para consumo. Colucci opinó que el costo de desalinizar el agua de mar es muy alto, pero podría considerarse la alternativa dado que hay muchos sectores que no cuentan con servicio de agua potable. Sin embargo, mencionó como puntos adicionales en contra que el agua tendría un sabor diferente y podría afectar la plomería metálica porque seguiría causando corrosión. Añadió que el problema del agua, en realidad, no es de abasto sino de distribución.

El profesor de Microbiología del RUM, Arturo Massol, afirmó que Puerto Rico cuenta con grandes abastos de agua, pero no son utilizados correctamente ni por el Gobierno ni por la ciudadanía. Explicó que las aguas subterráneas suplían hasta el 40% de la demanda de agua, pero se han cerrado más de 100 pozos –que brindarían 1,000,000 de galones diarios, una cifra mayor a la que provee el Superacueducto- a causa del desarrollo urbano desmedido y la sedimentación con basura. Massol, quien aprovecha el agua de lluvia para su uso en el hogar, mencionó que, con el cambio climático, los periodos de lluvia y sequía son más extensos, pero, aun así, habría suficiente agua para suplir la demanda si se maneja correctamente.

Vía El Vocero

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