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A remo por el Espíritu Santo

Es el único río navegable de Puerto Rico para embarcaciones pequeñas.

Unas 70 personas decidieron olvidarse del alto costo de vida y las controversias políticas locales para entrar en contacto directo con la naturaleza. (Héctor J. Rojas / Especial El Nuevo Día)

Por Gerardo E. Alvarado León / galvarado@elnuevodia.com

RÍO GRANDE – El río Espíritu Santo tiene una peculiaridad que lo hace incomparable: es el único abierto hacia el océano que es navegable para embarcaciones pequeñas.

Nace en las montañas de El Yunque y forma parte de la reserva natural del mismo nombre, constituida principalmente por un valle costanero en el que convergen manglares y pantanos -herbáceos y arbóreos- que están inundados o saturados por aguas subterráneas o superficiales. También se hallan praderas de yerbas marinas, arrecifes de coral y un estuario.

Hicieron un recorrido en kayak por el río Espíritu Santo en Río Grande. (Héctor J. Rojas / Especial El Nuevo Día)

Motivadas por ese valor ecológico, unas 70 personas decidieron olvidarse ayer del alto costo de vida y las controversias políticas locales para entrar en contacto directo con la naturaleza, al menos por tres horas, y conocer más de cerca esta área cuyos recursos han sido eje de conflictos.

Y para el beneficio de los que nunca habían remado, incluyendo a este reportero, Luis Méndez Robles, de la compañía Yokahú Kayak Trips, Inc., explicó a vuelo de pájaro cómo hacerlo en línea recta y cómo efectuar virajes lentos y rápidos. “Lo demás se aprende en el camino”, pensé.

La actividad fue organizada por el capítulo de Puerto Rico de Sierra Club. (Héctor J. Rojas / Especial El Nuevo Día)

Los expertos y atrevidos se montaron solos. Pero quienes necesitábamos una ayudita extra, esperamos a que alguien con más experiencia nos cobijara en la parte delantera de su kayak.

Ante la pacífica mirada de un par de iguanas y sin que una gallareta común interrumpiera su baño, partimos río abajo hacia el estuario. A mis espaldas, Iraida Rivera Madera, líder de excusión del capítulo de Puerto Rico de Sierra Club, grupo que organizó que la actividad.

Calendario Sierra Club

3 de agosto
Aula Verde: Mariposario Urbano
Municipio: San Juan Encuentro: 1:00 p.m. Regreso: 5:00 p.m.   Contacto: Linda Commander lindatinglar@netscape.net 787-447-6677

24 de agosto
Niños y padres, a explorar el bosque Cambalache
Municipio: Arecibo Encuentro: 9:30 a.m. Regreso: 1:30 p.m.
Contacto: Javier Biaggi, 787-880-1063 (cel. 787-371-1709) javierbiaggi@hotmail.com

31 de agosto
Pasa día de Lujo en Lago Lucchetti
Municipio: Yauco Encuentro: 8:00 a.m. Regreso: 2:00 p.m.
Contacto: Esperanza Soto. e-mail: e.soto74@yahoo.com  787-432-3387

Indudablemente, la planta que más abunda en el área es el mangle rojo, caracterizado por sus raíces en forma de zancos que le salen del tronco y las ramas. También llama la atención su semilla en forma de torpedo, que germina antes de caerse de la planta madre y puede flotar durante meses hasta encontrar un suelo propicio para crecer.

El río Espíritu Santo es el único río navegable por embarcaciones pequeñas en la Isla. (Héctor J. Rojas / Especial El Nuevo Día)

“Porque el estuario es de agua salobre (dulce y salada), las plantas que aquí crecen están adaptadas a respirar pequeñas cantidades de oxígeno”, dijo Rivera Madera.

Según el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) y la Administración Nacional Atmosférica y Oceánica (NOAA), aquí se han reportado 34 familias de plantas, entre éstas, mangle negro, blanco y botón, uva playera, palma de coco, palo de pollo y hierba de eneas.

Abundante biodiversidad
En términos de fauna, ambas agencias han identificado 65 especies de aves, 14 de cangrejos, 15 de corales y 60 de peces distribuidas en 30 familias. El alcatraz, considerado raro y en peligro de extinción, así como el juey de tierra, juey zambuco, las cocolías, la langosta, los langostinos, ostiones de mangle, las almejas, el carrucho y los pulpos, son típicos de esta reserva natural.

Tras 35 minutos de viaje, en los que Rivera Madera remó mientras yo apuntaba, llegamos a la desembocadura del río en la playa Coco Beach, un área frecuentada por manatíes.

Luis Méndez Robles, de la compañía Yokahú Kayak Trips, Inc., explicó brevemente algunos detalles de cómo ‘kayakear’. (Héctor J. Rojas / Especial El Nuevo Día)

Pero en lo que calificó como una “amenaza al ecosistema”, Rivera Madera señaló el proyecto Trump International Gulf Club de Puerto Rico, del magnate Donald Trump. Recientemente, el DRNA denegó unos permisos para construir aquí una marina “debido al impacto ambiental que ocasionaría al recurso”. Otro peligro, apuntó, es el aceite que liberan las embarcaciones de motor.

Luego de un refrescante chapuzón en las cristalinas aguas y de una ligera merienda, el presidente del capítulo de Puerto Rico de Sierra Club, Ángel Sosa, exhortó a los presentes a que sigan participando de actividades como las de ayer para que desarrollen liderazgo ambiental.

“Tenemos 100 x 35 (millas) y nos quieren poner un edificio en cada esquina. No nos oponemos al progreso, sino a dónde y cómo se hace. Tenemos una sola isla, no la descuidemos”, dijo.

Y llegó la hora de partir. Pero esta vez, al ir contra la corriente, la travesía fue de 45 minutos. Como si fuera un experto, abordé la parte trasera del kayak y con un colega cuya única experiencia era el viaje de ida. Demás está decir que el viaje fue descoordinado y agotador. No sentí el efecto del protector solar y la botella de agua. Seguramente hoy me dolerán los brazos.

Vía El Nuevo Día

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