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La casa ausente de Abruña

El arquitecto celebra siete años de diseño sustentable.

Por Eileen Rivera Esquilín / erivera1@elnuevodia.com

Entrada a la Casa Ausente

Diseñar, construir y vivir la primera Casa Ecológica de Puerto Rico -o Casa Ausente, como él la bautizó- ha sido sin duda una experiencia enriquecedora para el arquitecto Fernando Abruña.

Con ésta, quería demostrar que una casa sustentable no es exclusiva de parajes rurales, como se piensa. Por el contrario, puede existir en un ambiente urbano.

“Desde el punto de vista práctico o ecológico, la llamé Casa Ausente porque mientras menos casas se construyan, menos daño le hacemos al ambiente. Por eso, la mayoría de los espacios en esta casa, tienen paredes pero no tienen techos, o las que tienen techos, no tienen paredes. Y los espacios que tienen ambas, están llenos de ventanas. Es una apología a vivir a la intemperie, pero claro, mucho tiene que ver con el clima tan benévolo que tenemos”, apunta el arquitecto.

De hecho, la entrevista la realizamos en medio de la alborotosa brisa que cruza por el pabellón público que se encuentra a la entrada de su casa ecológica, localizada en Vega Alta.

¿Qué es diseño sustentable o verde?
Según la U.S. Green Building Council, son prácticas de diseño y construcción que reducen en gran manera o eliminan el impacto negativo de los edificios sobre el medio ambiente y sus ocupantes en cinco áreas:
• emplazamientos sustentables
• protección y eficiencia en el uso del agua
• eficiencia energética y energía renovable
• conservación de materiales y recursos
naturales
• calidad ambiental interior

¿Qué es una casa ecológica?
Es aquella que cubre todas sus necesidades de forma autónoma incluyendo las energéticas, mitigando el daño que pueda hacerle al ambiente. Incorpora el uso de tecnologías solares pero en adición utiliza materiales que sean duraderos y que mitiguen el daño al ambiente y a sus usuarios. Incorpora además, tecnologías para recoger y utilizar las aguas de lluvia y sistemas de disposición de desperdicios sólidos.

Allí sí hay techo, pero no hay paredes. Inclusive, las cómodas sillas plegadizas rojas que tiene para recibir a sus invitados, se sostienen con una, dos o tres piedras, dependiendo de la intensidad de los vientos.

El pabellón público con techo, pero sin paredes. (Mariel Mejía Ortíz)

El pabellón público con techo, pero sin paredes. (Mariel Mejía Ortíz)

Al momento, aunque sólo la vive -junto a su esposa- durante los fines de semana, pues atiende de lunes a viernes su oficina en San Juan, Abruña pretende disfrutarla por completo cuando se retire de la práctica.

“Esta casa la hicimos hace siete años y desde entonces, la tecnología ha cambiado mucho. Es importante destacar, que no sólo la hicimos para disfrazarla con un traje tecnológico -con paneles para calentar el agua y generar energía-, sino que trabajamos un espacio que se ajustara al medio ambiente”, dice.

Cabe destacar que, el pabellón principal de la casa, pintado de verde y con cerámicas de colores, está ligeramente inclinado hacia el este-noreste para aprovechar la brisa.

Graduado en 1974 y Catedrático de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Puerto Rico, siempre pensó en este tipo de proyectos. Aún así, sus propuestas no se concretaron.

“Entonces, apareció un cliente que quería comprar un solar para tener su ‘casa ausente’. Pero, se tardaron tanto en entregárselo que tampoco pudo ser. Me quedé con el paladar humedecido, así que decidí comprar yo el solar y hacerla”, agrega.

Contiguo al pabellón público, Abruña ubicó unos cuartos donde se trabaja todo lo relacionado a la electricidad -con paneles fotovoltaicos y baterías- y el agua, que se recoge en los techos de los pabellones y luego se filtra.

“En siete años, nunca nos hemos quedado sin agua, sin luz, ni hemos tenido problemas con los baños o inodoros de composta”, agrega.

Casa Ausente

La Casa Ausente -que se construyó a un costo de $170 mil- ya tuvo su visitante número 3,000. Se trata de Santiago Acevedo, miembro del grupo ecológico Sierra Club y la visita tuvo lugar el pasado 5 de abril.

Le han visitado además del American Institute of Architects, del U.S. Green Building Council, así como del Colegio de Arquitectos y Arquitectos Paisajistas, y diferentes universidades.

Más detalles
• En esta casa no es necesario utilizar acondicionadores de aire, pues se abren y se cierran las ventanas de manera estratégica para que el aire se concentre en la habitación principal.
• La idea de construir varios pabellones era precisamente evitar las paredes
interiores.
• La iluminación y la ventilación se logra de manera natural.
• El pabellón público funciona como
sala, comedor, cocina, balcón y área para reciclar.
• El baño público - con inodoro de composta- está ubicado en un pabellón contiguo.
• Al lado izquierdo de la casa, una fila
de árboles le provee sombra al
pabellón principal.
• En el pabellón donde está localizada la habitación, también hay baño, una cocina pequeña y un ropero que funciona además como mesa-comedor.
• El patio del sol y las estrellas, en el pabellón verde, no es otra cosa que un área interior que fue diseñada para disfrutar del sol y ver los astros de noche.
• En la parte trasera, está el pabellón
de huéspedes, con dormitorio, baño
y lavandería.
• Los inodoros de composta - que vienen de Canadá y Suecia- convierten los excrementos humanos en estiércol/abono que alimenta el sistema de raíces de las plantas cercanas. No utilizan agua, no generan aguas negras, ni despiden olores.
• La Casa Ausente posee además un generador eólico como fuente de energía para operar un aire acondicionado por un número limitado de horas. Sin embargo, al momento, sólo se usa para mostrarle a los visitantes cómo funciona.
• Entre los enseres que utilizan en la casa se encuentran dos hornos de microondas -aunque también tienen un horno solar-, computadora, cuatro abanicos, 38 lámparas de alta eficiencia, nevera, lavadora y componente.

Finalmente, apunta que aquellas personas que no quieran ser tan radicales como él -con su discurso de sustentabilidad- y no puedan vivir sin sus consolas de aire, tres televisores encendidos, estufa y lavadora de platos, por ejemplo, tienen la alternativa de utilizar un sistema híbrido: alimentándose tanto del sol, como de la AEE.

“Nuestra visión como arquitectos debe ser, diseñar ambientes que sean buenos para el ser humano. Y si esto significa, no construir edificios, entonces debe considerarse como parte de la solución arquitectónica”, termina.

Vía El Nuevo Día

Casa Ausente

Casa Ausente

1 Comment so far

  1. Gilberto Guevara
    August 17th, 2008

    | 1:06 pm

    Este es el camino que tenemos que seguir. Seria bueno tener la opinion de su deseñador sobre la “sobrevivencia” del contenido de la casa i.e., muebles, etc. ante un huracán.

    Habrá que ver como se logra la culminación del diseño para lograr que la casa sea “autosuficiente” energéticamente. El llegar a ser domótica debe de aumentarlas posibilidades de poderse desconectar del “grid”.

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